Estudiar derecho puede llevar a numerosas salidas. No existe solo un tipo de abogado, las especialidades son cada vez más numerosas. Es posible encontrar abogados penalistas, laboralistas, civiles… La lista es amplia, lo que conlleva que, para cada situación, es necesario recurrir a un tipo de abogado en particular. De manera que te garantizas un mejor servicio. Es decir si te vas a divorciar, lo mejor es contratar a un abogado especializado en derecho de familia y no uno penalista.
En el mundo de los negocios, evidentemente, también existe una rama de derecho especializada. Contar con asesoramiento legal especializado por un abogado de esta categoría, es esencial a la hora de garantizar el buen funcionamiento empresarial y, por supuesto, el cumplimiento de la normativa vigente. El nombre de estos profesionales es el de abogado mercantil, indispensable para empresas, autónomos y emprendedores, puesto que son los adecuados para proporcionar el apoyo necesario, a la hora de llevar a cabo la gestión de diversos tipos de situaciones legales. Algo que pasa con frecuencia en el ámbito comercial, es que se planteen situaciones que requieran de este servicio.
Un abogado mercantil, es el profesional del derecho, especializado en el asesoramiento a empresas y profesionales, en todo aquello que se relacione con el derecho comercial y corporativo. Su objetivo principal, consiste en garantizar que las actividades que realiza la empresa, cumplan con la legislación vigente. Con ello se evitan sanciones legales que pueden afectar a la estabilidad económica. Entre sus funciones principales, encontramos la elaboración de contratos mercantiles, la negociación en los acuerdos comerciales, la resolución de conflictos entre socios y la protección de la propiedad intelectual de la empresa.
De manera que, un abogado mercantil, es la clave en esas situaciones que implican una fusión, la adquisición de otra empresa o bienes, reestructuración de deudas, insolvencias y quiebras. Además de ser el encargado de asesorar respecto a los temas fiscales y laborales, contribuyendo a que la empresa tenga éxito y crezca, dentro de un entorno seguro a nivel legal.
Cuándo es necesario un abogado mercantil
Para contestar a esta pregunta, no hemos dudado en preguntar a los profesionales del derecho que forman parte de Abogados Santander. Como bien nos han comentado, las situaciones más habituales en las que contar con un abogado de esta categoría es indispensable incluyen la creación de empresas, la firma de contratos con proveedores o clientes y la resolución de conflictos entre los diferentes socios. En cualquiera de estos supuestos, un abogado especializado en derecho mercantil, es el más capacitado para garantizar que las decisiones legales a tomar, son las más adecuadas para el negocio, protegiendo así, los intereses de la empresa.
En el caso de producirse una expansión empresarial, llegado el momento de planear la internacionalización del negocio, o cuando es necesario realizar acuerdos con empresas de otros países, el abogado mercantil, es el abogado adecuado. Está capacitado para ayudar a que se cumpla la legislación local e internacional. Además de ser necesaria su colaboración cuando se producen disputas de carácter legal con clientes o la competencia, amenazando la estabilidad de la empresa.
De manera que el derecho mercantil, se considera el pilar fundamental para que exista un buen funcionamiento a nivel empresarial. Regula todas las relaciones comerciales que se producen dentro del ámbito empresarial. Desde las transacciones económicas hasta la creación de una sociedad, viene regulada por este profesional. Un abogado mercantil, posee conocimientos profundos relativos a las leyes mercantiles, asegurando que el negocio siempre opere dentro del marco legal que le corresponde. Esto incluye cumplir con la normativa relativa a los contratos, la propiedad intelectual, las ventas, etc.
Mediante el derecho mercantil, las empresas protegen su marca, las patentes, los derechos de autor, así como cualquier activo intangible que suponga un valor para la empresa. El abogado mercantil se asegura de hacer que todos los activos, se encuentren correctamente registrados y protegidos, con lo que se previene que se produzca un uso no autorizado de la propiedad intelectual.
Las funciones de este tipo de abogado, abarcan áreas estratégicas dentro de la empresa, las cuales, cuentan con el asesoramiento de forma permanente, garantizando que las decisiones tomadas, cumplen con la legislación vigente. Así mismo, se ocupan de redactar, revisar y negociar los contratos con clientes, proveedores, socios, etc. También se encargan de la creación de sociedades mercantiles, modificar los estatutos, la ampliación del capital, las fusiones, escisiones y disoluciones. En el caso de que se produzca un desacuerdo, interviene en los conflictos, impugna los acuerdos sociales y analiza las responsabilidades.
Por lo que es necesario contar con un abogado mercantil cuando se pretende crear una empresa o sociedad, a la hora de redactar o firmar un contrato importante, la entrada o salida de algún socio, cuando se produce un conflicto empresarial o societario, ante un proceso de expansión o inversión y, por supuesto, para prevenir riesgos legales.
Casos comunes para el abogado mercantil
Ya hemos visto las funciones que tiene un abogado mercantil y cuándo es necesario contar con uno. Este tipo de abogado, gestiona casos de lo más diverso, siempre que afecten a una empresa, con independencia de la etapa de desarrollo en la que se encuentre. Dentro de los casos más habituales a los que se enfrenta, se encuentran las citadas disputas entre socios, conflictos comerciales con clientes o proveedores, quiebras o insolvencias. Aparte de ser una figura esencial en el caso de que se produzca una fusión o adquisición, puesto que se ocupará de ayudar en la negociación y estructurar el acuerdo de forma beneficiosa para las partes.
Otro de los casos más habituales a los que se enfrenta un abogado mercantil, es la protección de la propiedad intelectual. Sobre todo en empresas del sector tecnológico, creativo o innovador. Proteger marcas, patentes y derechos de autor, es fundamental para evitar que otros, utilicen de forma indebida un producto o servicio que no le corresponde.
Con todos estos puntos de los que se ocupa un abogado mercantil, contar con uno, no puede suponer más que beneficios. Para las empresas, contratar los servicios que ofrecen, conlleva numerosos aspectos positivos. El primero de ellos, la seguridad que proporciona a nivel jurídico, puesto que su asesoramiento especializado, garantiza que en la empresa, se cumpla con toda la normativa legal. Aspecto indispensable a la hora de evitar sanciones, litigios y riesgos con los cuales, la empresa puede ver dañada su reputación.
Por otro lado, ayuda a optimizar los procesos de carácter legal y negociar los acuerdos que protegen los intereses de una empresa a largo plazo. Al especializarse en derecho mercantil, el abogado, es capaz de encontrar las soluciones más efectivas ante conflictos y problemas legales. Todo ello, sin necesidad de comprometer el éxito o la imagen de la empresa en cuestión.
Cuando se produce una situación compleja como puede ser la reestructuración de una deuda, el abogado mercantil, cuenta con la experiencia y capacidad necesaria, para guiar a la empresa y dar los pasos correctos que le lleven a la resolución de los problemas financieros. De manera que se evite la quiebra y se encuentre la alternativa legal que proteja los activos de la empresa, facilitando una recuperación económica.
Teniendo en cuenta todo lo expuesto, no es de extrañar que un abogado mercantil, sea esencial para cualquier negocio y empresa de envergadura. Desde la creación de la misma, hasta su expansión si procede, el abogado mercantil, es el profesional esencial. Con su ayuda se garantiza que se cumplan todas las leyes y, las operaciones comerciales, sean de éxito. Una intervención por su parte, en todas y cada una de las áreas legales que se relacionan con el negocio, como pueden ser los contratos, la propiedad intelectual, los conflictos laborales o la fusión o adquisición empresarial, resulta indispensable, ya que evita que surjan complicaciones legales.
En resumen, contar con un abogado mercantil, supone ventajas como la prevención de los conflictos legales, una mayor seguridad jurídica en las operaciones a realizar, ahorro de tiempo y costes, protección de los intereses empresariales y acompañamiento y estrategia a largo plazo.
Para elegir al mejor abogado o especialista en derecho mercantil, hay que tener en cuenta aspectos tales como, la experiencia en esta rama del derecho, el nivel de especialización en la empresa, la capacidad de asesoramiento a nivel preventivo y la transparencia y claridad a la hora de comunicarse.
Llegado el momento de tener que contratar a un profesional de esta categoría, conviene analizar previamente las necesidades e identificar los aspectos legales necesarios para la empresa; consultar con un especialista, buscando un asesor con experiencia probada; planificar a largo plazo, estableciendo una relación de asesoramiento continuo.
En conclusión, el abogado mercantil, constituye una pieza clave para lograr el éxito y la seguridad dentro de cualquier tipo de negocio. Contar con asesoramiento especializado, permite a las empresas tomar mejores decisiones, que estas sean informadas, reducir riesgos legales y proteger el crecimiento de la empresa. Por lo que su función es tan necesaria como indispensable.
Lo más importante es encontrar al profesional más adecuado en cada caso. Aquel abogado mercantil que ofrezca y proporcione un servicio en consecuencia con las necesidades de cada cliente.