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La estufa eléctrica de bajo consumo supone un gran ahorro económico

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Las resistencias se utilizan para calentar distintos materiales a distintas temperaturas. Gracias a las resistencias calefactoras podemos tener cualquier equipo eléctrico que genere calor, como los calefactores de aire, las mantas eléctricas y las estufas.

Para combatir el frío escoge estufa de bajo consumo porque supone un gran ahorro económico y energético. Un dato muy curioso es que si todos utilizáramos estufas de bajo consumo, podríamos bajar hasta un 40 % el consumo de energía en España.

Para escoger la estufa debes tener en cuenta el tamaño de la habitación que se quiere calentar y el tipo de estufa. Debes saber que cuantas más horas esté encendida la estufa, su consumo será mayor.

Los profesionales de Nugar Resistor Technology, expertos en resistencias eléctricas, resistencias de frenado y calefactoras, explican que aunque depende de las variaciones a las que está sujeta el precio de la luz en España, una estufa eléctrica de bajo consumo puede estar entre los 400 y 800W .

Para ahorrar en el recibo de consumo eléctrico es aconsejable que puedas ajustar la potencia, ya que la temperatura ideal dentro de las viviendas suele estar entre 20 y 22 grados.

Las estufas eléctricas de bajo consumo usan bombillos halógenos porque tienen un proceso de calentamiento más rápido. Sin embargo, si la habitación que se va a calentar es grande, lo mejor es optar por los de PTC.

¿Cuáles son las ventajas de las estufas eléctricas de bajo consumo?

Las ventajas son las siguientes:

-Estas estufas no contaminan el medio ambiente porque no usan gas.

-La instalación es sencilla.

-Los expertos explican que la estufa eléctrica es la única que consigue aprovechar el 100% de la energía recibida para transformarla en calor.

-Es un tipo de calefacción limpio y saludable.

-Las estufas eléctricas de bajo consumo son idóneas para habitaciones pequeñas.

Recomendaciones para el uso de la estufa eléctrica

Estas estufas no suponen ninguna clase de peligro, pero es importante tener en cuenta los siguientes consejos:

-Debes alejar la estufa eléctrica a una distancia de un metro aproximadamente de materiales inflamables, sofás y cortinas.

-Revisa los cables y enchufes de la estufa, por si se calientan demasiado. Si el cable esta de color negro o parece que está quemado, lo mejor es que no la uses.

-Es aconsejable tener cuidado con el agua, por lo que debes dejar un metro entre la estufa eléctrica y la zona que rodea la ducha para evitar mojarla. Tampoco puedes cogerla con las manos mojadas.

-Las estufas eléctricas de bajo consumo se calientan muy rápido, por lo que no puedes cubrir el calefactor.

-No debes sobrecargar las regletas.

Tipos de estufas eléctricas

A continuación, te explicamos los tipos de estufas eléctricas. ¡Toma nota!

Estufas halógenas: Tienen una potencia de 400 W a los 1.200 W y su consumo medio está entre los 2€ a los 5€ euros a la hora.

Estufas de cuarzo: Tienen una potencia media de 1.000 W. Son idóneas para espacios reducidos porque son de tamaño pequeño. Su gasto medio aproximado está entre los 3€ o 4€ de gasto a la hora.

Estufas de aire: Calientan de forma rápida, ya que tienen una potencia que puede llegar a los 2.000 W.

Ventajas de la aerotermia

En los últimos años, han aparecido tecnologías que son más beneficiosas para el entorno y no contaminan. Opta opción es la aerotermia, el diario ABC informa que «es la solución renovable que permite generar calor, frío y agua sanitaria caliente para un hogar utilizando, para ello, la energía que extrae del aire exterior. Es eficiente y su uso supone un ahorro de energía respecto a otras fuentes convencionales para calentar la vivienda, lo que la convierte en una tecnología muy respetuosa con el medio ambiente».

Es un sistema sostenible y eficiente que permite un ahorro de hasta el 75% en el consumo energético. La aerotermia permite aprovechar el calor existente en el aire, extrayendo el 75% del calor del aire y el 25% restante lo obtiene a través de la electricidad.

Supone un ahorro energético, pero también es respetuosa con el medio ambiente. Es un sistema más seguro y requiere de un mínimo mantenimiento.

Para utilizarla no necesitas un contrato de gas y puedes calentar agua sin necesidad de una caldera de combustión. Otra de las ventajas es que ahorras en la factura de luz, aunque es cierto que los costes iniciales son más elevados que en un sistema de calefacción convencional, pero la inversión se recupera en cuatro años, porque ahorrarás en la factura energética.

¡Apuesta por este sistema para combatir el frío, porque es respetuoso con el medio ambiente y permite un ahorro energético!

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