¿Quién vive por encima de sus posibilidades?

25 enero, 2016

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Es muy interesante, si vives cerca del mar, pasearte por los puertos y embarcaderos de la costa mediterránea para comprobar algunas verdades como templos. En muchísimas ocasiones se ha acusado a la clase media de nuestro país, sobre todo en estos últimos años, de vivir por encima de nuestras posibilidades porque nos compramos un coche o pagamos una hipoteca demasiado alta. Gastos, en definitiva, que nos han obligado a dejar facturas pendientes, sin pagar, y a ir acumulando deudas.

Sin embargo, dejando aparte casos escandalosos que dan la razón a la afirmación anterior, la mayoría de personas se han visto obligadas a hacer esas inversiones de dinero. Pensemos en la familia media, o en la pareja de recién casados, que se va a comprar su primer piso. Ahora los precios son muy inferiores pero no era extraño tener que pagar más de 20 millones de las antiguas pesetas por adquirir un piso, no demasiado grande, en una urbanización, no demasiado lujosa. Teniendo en cuenta eso y que el precio de las casas de segunda mano, aunque más bajo, tampoco era nada asequible, ¿es totalmente cierto que fue culpa nuestra meternos en esos gastos o es que nos vimos obligados a ello?

Ahora habrá quien me salga con que existe la posibilidad de alquilar y todas esas cosas, y tienen razón, obviamente, pero no seamos hipócritas. La cultura de este país nos empuja a la compra mucho más que al alquiler, no somos europeos en ese sentido, y sólo ahora es cuando se está viendo un cambio de mentalidad.

El caso es que la clase media vivía por encima de sus posibilidades por querer una casa digna y un coche con el que moverse por la ciudad, ir a trabajar, y hacer sus excursiones pero los que se creían de clase alta que compraron de todo y cuyos restos se pueden ver en los puertos españoles no tienen culpa de nada ¿no? Hay tantos barcos abandonados que los Clubes náuticos van a pedir que el Consell regule la retirada de los mismos porque es indignante verlos ahí parados, o varados (según se mire) mientras cogen polvo porque sus dueños no pueden soportar su carga económica y su gasto. Eso no ha sido vivir por encima de sus posibilidades ¿verdad?

No hace mucho tiempo me encontré con uno de esos antiguos ricos que aún tiene su barco en funcionamiento. No muy grande, eso sí, pero muy cuco y cuidado. El hombre, de unos 50 años, me dijo que últimamente salía poco a la mar porque no cumplía la normativa de seguridad y podían pillarlo y meterle un buen paquete ya que, por lo visto, “cuesta una pasta cumplir toda la normativa” y me dijo que salía a navegar con sus hijos y su nieta de 5 años sólo de vez en cuando. Por curiosidad, porque yo soy así, me informé de cuál era la empresa distribuidora de equipos de seguridad para barcos más conocida a nivel nacional y después entré en su web buscando cosas como estás balsas salvavidas homologadas o chalecos y cosas así. La empresa en cuestión se llama Balsamar, y es un referente en su sector. El caso es que descubrí el precio de esas balsas y de la equipación necesaria que debe de tener un barco de las características de ese señor para cumplir la tan odiada normativa y os puedo asegurar que no es para tanto. Si ese hombre ha tenido dinero para comprarse un barco e incluso mantenerlos en tan buenas condiciones me da a mí en la nariz que también puede pagar el equipo de seguridad que además tiene garantía de 12 años. ¡Vamos! Que dura bastante.

En pocas palabras, ese hombre me estaba diciendo que prefiere gastar su dinero en otras cosas antes que en la seguridad de su familia y la suya propia porque la normativa española pide demasiado, es una exagerada ¿no? Pues a mí me parece indignante que gente como él alardee de tener un barco que no puede mantener, porque si pudiera, no tendría este problema.

Así que la próxima vez que alguien que ha nacido en una buena familia de la costa mediterránea, adinerado, os diga es que el pueblo quiso vivir por encima de sus posibilidades y por eso ahora tenemos la crisis que tenemos, dile que se vaya a dar una vuelta por los puertos y los clubes náuticos porque pongo la mano en el fuego diciendo que el 90% de los barcos abandonados pertenecen a familias de clase alta y no me quemo. Un barco es un lujo, una vivienda o un coche, no.

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