Mi segunda residencia en Benicarló

22 Octubre, 2015

Piso en benicarló

Soy de esas personas que puedo presumir de tener una segunda residencia. Según Pablo Iglesias y Podemos estamos hablando de una persona rica, incluso de la casta, de esas que si quieren me pueden quitar la segunda vivienda. Pues bien, el señor de la coleta morada debería conocer un poco la historia de mi vida. Después de muchos años de trabajo, puedo presumir de contar con una casa en pleno Mediterráneo. Es de segunda mano, pero con una mano de pintura por parte de la empresa Mi Pintor, ha quedado elegante.

Soy un autónomo. Un periodista que después de muchos años he logrado reunir un dinero. Nada de riqueza. Simplemente trabajando desde los 20 años y afortunadamente viviendo con mis padres hasta los 32 años, lo que me permitió hacer un calcetín (así llaman mis amigos a mi cuenta corriente) suculenta. Muchas horas de trabajo, de no salir los fines de semana y de no irme de vacaciones. ¿Esto es ser casta, señor Iglesias?

Comencé mi vida laboral en un periódico local de Barcelona que apenas me pagaba, luego pasé a la redacción de Gente en Barcelona, donde tuve mi primer contrato a jornada completa y posteriormente, después de muchas horas de curro, logré formar parte de la redacción de El Mundo en Cataluña. Pese a los múltiples recortes que ha sufrido el mundo del periodismo, me he sabido reinventar y ahora me he especializado en redes sociales y marketing. Me he tenido que poner como autónomo. Con estos datos, insisto, ¿soy de la casta?

Sinceramente creo que no. Por lo tanto, a base de trabajo, esfuerzo y sacrificio me he logrado comprar una casa en Benicarló, que era el lugar donde mis padres iban siempre de veraneo y me encanta. He pasado unos cuantos veranos allí y siempre acabé enamorado. Sobre todo iba de niño, luego, ya trabajando, apenas tenía tiempo. Pero ahora que soy dueño de mi tiempo, siempre hago un hueco en mi agenda.

Enamorado de la ciudad, he decidido a comprar un piso pequeño de segunda mano en este municipio valenciano. La verdad es que el precio me ha salido tirado, ya que pertenecía a unos ancianos de Madrid que ya no quería estar allí por cuestión de la edad. Así que me lo dejaron a un precio muy asequible. Eso sí, he tenido que hacer algunas reformas. Por suerte conocía a estos pintores en Barcelona, que son amiguetes míos, y no les importó hacerse los 200 kilómetros para darme una mano de pintura a la casa. Poco más de dos horas, eso sí, pagando peajes que para eso estamos en Cataluña.

Miento, no les importó hasta cierto punto, ya que les tuve que sobornar con un fin de semana con todos los gastos pagados en Benicarló. Por supuesto les alojé en mi casa y comimos y cenamos por ahí. Disfrutamos un poco de la noche de este municipio, que la verdad es que nos sorprendió mucho. Mi amigo, este pintor en Barcelona, acabó muy satisfecho, sobre todo con las discotecas, y ya ha anunciado que el próximo verano me hará una visita si estoy por aquí

De esta forma, por eso os digo que cuando escuchó a gente progre decir que los que tenemos una segunda vivienda somos casta o ricos, me entra una cosilla por dentro que no puedo con ella. Os recomiendo mucho venir a Benicarló de vacaciones y ya que estamos, si queríes contratar a un buen pintor poneros en contacto con mipintor.net que para eso son colegas y profesionales.

 

 

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